Montones de arañas felices tejiendo sus redes en la cabellera de la princesa,
ella por bondad no era capaz de echarlas,
cada vez eran más
la maraña de pelo tenía una dimensión mayor cada día
repudiada por todos, interrogada por los más cercanos
ella estaba acostumbrada a vivir así,
una noche mientras dormía, sus familiares decidieron raparle la cabeza
despojarla de la maraña de telas, pelo y arácnidos
a la mañana siguiente
al verse tan sola
la princesa lloró
jueves, 21 de mayo de 2009
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Menos mal que una pequeña arañita se quedó oculta entre los pliegues del vestido de la princesa y nunca dejaría que la princesa estuviera sola y triste.
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