Había una vez un gusano rey de reyes, el más tirano del lugar
Un buen día, el gusano se sorprendió cuando le salieron 2 patas
Lloró cuando fueron 4
No podía abrocharse los cordones de los zapatos cuando eran 6
Se encerró en casa el día que tenía 25 pares de pies cada uno tirando hacia una dirección
El día 50 de la transformación
Se sentó y tomó una decisión
Tomaría el control de sus 100 pies y saldría por la puerta orgulloso de todos y cada uno de ellos
Los pies al sentirse valorados por fin obedecieron al gusano y emprendieron un caminar apuesto y tranquilo
Nunca más sintió vergüenza y al quererse a sí mismo
Fue en ese momento cuando empezó a hacer lo que nunca antes había hecho
Querer a los demás
domingo, 17 de mayo de 2009
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