Y llega el día, las vacaciones parece que no van a terminar nunca y mientras te aburres un día tras otro sin saber que hacer con tu tiempo libre, no te paras a pensar en la cantidad de cosas que no estás haciendo.
Aunque si no las haces será porque no quieres.
Así que si no quieres hacer nada, será porque no tienes que hacer nada.
Cuando vuelves a la rutina y a las obligaciones es cuando te das cuenta realmente que si hay algo claro y definitivo, lo que si sabes es lo que no quieres hacer.
Mañana me daré cuenta, o no, la vuelta siempre es desconcertante, tanto como esto que acabo de escribir, que quiera o no, lo he escrito y por tanto tendré que respetarlo, dado que en este año mi máxima será, respetar a los demás, así que empezaré por mi misma y mis humildes líneas.
martes, 6 de enero de 2009
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